El primitivo convento de agustinos se hallaba en las afueras de la ciudad, hasta que los Chaves levantaron su convento y su iglesia en el s. XVI.

A la iglesia se accede por una sencilla puerta de medio punto rematada por una hornacina con la imagen barroca de San Agustín.

El Ex-convento de San Agustín dibuja planta de una sola nave que se cubre con unas interesantes bóvedas estrelladas.

Con las desamortizaciones la iglesia se convirtió en pajar, siendo recuperado en 1881 por el obispo Martínez Izquierdo y entregado poco después por el prelado Mazarrasa a las Teresianas, que utilizan el inmueble como colegio.

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