Al templo primitivo, levantado a fines del s. XII, corresponde el ábside y parte del muro norte con su puerta, donde lucen una fila de pequeños arcos de medio punto y un alero de modillones.

Realizado en ladrillo, responde a la estética mudéjar.

La iglesia de San Pedro y San Isidoro fue reconstruida en el s. XVI. La capilla mayor se levantó en 1546 con una espectacular bóveda estrellada.

La puerta sur queda protegida por un sencillo pórtico de sillería realizado en 1783, quizás de Ventura Moiños.

Preside la capilla mayor el Cristo del Silencio, talla barroca que procesiona en la Semana Santa.

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