Se comenzó a construir en 1552. Su promotor fue el canónigo don Hernando de Miranda, que colocó los escudos de sus padres, el de Miranda, sobre la puerta, y a los lados los de Robles y Chaves, sus linajes maternos.

De fachada sencilla, destacan el alfiz, rematado por flameros, y la portada adintelada con los escudos esculpidos.

En su interior hay un patio de ocho columnas, rematadas por capiteles con escudos de linajes mirobrigenses.

Durante la Guerra de la Independencia sufrió grandes daños en su parte posterior, que tuvo que ser reedificada a finales del s. XIX.

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